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21 de enero de 2016

La Alianza del Pacífico y su importancia geoestratégica


La Alianza del Pacífico y su importancia geoestratégica

Martha Ardila

Resumen 
La Alianza del Pacífico y su importancia geoestratégica 

La Alianza del Pacífico presenta un interés geoestratégico para Amé- rica Latina y el Asia Pacífico. Las diversas capacidades de los países miembros le otorga un lugar superior en la jerarquía de poder regional que posibilita convertirse en el puente entre América Latina y el Asia-Pacífico. En ello incide su afinidad ideológica acompañada de pragmatismo y un liderazgo compartido. Las relaciones con los Estados Unidos y el interés de esta potencia por reposesionarse en la región, contribuyen a la visibilidad e interés por este grupo de cooperación, concertación y futura integración.

Abstract 
The Pacific Alliance and its Geostrategic Importance 

The Pacific Alliance represents a point of geostrategic interest for Latin America and Asia Pacific. The various capabilities of its member countries rank it high in the regional power hierarchy, enabling it to act as a bridge between Latin America and Asia Pacific. This is emphasized by its ideological affinity, together with shared pragmatism and leadership. The relations with the United States and the willingness of this power to reposition itself in the region contribute to the visibility and interest in this group of cooperation, dialogue and future integration.

Summario 
A Aliança do Pacífico e sua importância geoestratégica 
A Aliança do Pacífico revela um interesse geoestratégico para a Amé- rica Latina e a região Ásia-Pacífico. As diversas capacidades dos países membros confere à Aliança um lugar de destaque na hierarquia de poder regional, o que lhe possibilita tornar-se a ponte entre a América Latina e a região Ásia-Pacífico. Colabora para isso uma afinidade ideológica acompanhada de pragmatismo e uma liderança compartilhada. As relações com os Estados Unidos e o interesse desta potência em reposicionar-se na região contribuem para a visibilidade deste grupo de cooperação, acordo e futura integração.

Introducción 

A pesar de que todos los miembros de la Alianza del Pacífico (AP) tienen vertiente hacia el Océano Pacífico, su importancia geoestratégica va más allá. Se vincula con la posibilidad de convertirse en el puente latinoamericano de relacionamiento con el Asia Pacífico, al mismo tiempo que es el medio de reacomodo de los Estados Unidos en América Latina.

 Chile, tiene una extensión sobre el Pacífico muy superior a la del Perú, México y Colombia, en su orden, y el interés que los cuatro países tienen en sus regiones hacia el Pacífico, también varía, aunque los cuatro tengan un litoral sobre el Océano Pacífico

. La inserción de Chile constituye una prioridad para su política exterior, una política de Estado con elementos de identidad nacional y de poder marítimo que condiciona su seguridad nacional. Complementariamente, la economía del Perú depende de las exportaciones de harina y aceite de pescado. Por su parte, México desde hace varios años, ha prestado gran atención a su región del Pacífico, muy rica en flora y fauna, donde se ubican centros turísticos como Acapulco, Zihuatanejo, Puerto Vallarta y Manzanillo, entre otros, fomentando el desarrollo portuario y de infraestructura. A diferencia del impulso que tienen en la región del Pacífico estos países, el Pacífico colombiano presenta problemas de seguridad, deficiente infraestructura y bajo desarrollo, siendo la región más golpeada por los grupos alzados en armas y la violencia. Tiene un solo puerto profundo, y vías de comunicación muy precarias. El Producto Interno Bruto (PBI) de los cuatro Departamentos de la región Pacífica es equivalente al 15 por ciento del país.

 La Alianza del Pacífico hace parte de un Nuevo Multilateralismo latinoamericano que muestra la relevancia de los factores externos en la construcción de regímenes internacionales. Sus cuatro miembros son potencias regionales de diverso rango las cuales presentan variados intereses en su participación, tendiendo a un Multilateralismo Cooperativo y a un liderazgo compartido por medio de la Secretaria Pro-tempore que rota anualmente entre los miembros de la Alianza del Pacífico. 

En este sentido, el presente artículo busca dar respuesta a la importancia geopolítica que tiene la Alianza del Pacífico. Para ello examinaremos en primer lugar su configuración y características “autónomas” como región. En segundo lugar, analizaremos el nuevo multilateralismo, la geo-estrategia y la jerarquía de poder dentro de la Alianza del Pacífico. En tercer lugar, observaremos los niveles de cooperación, interdependencia y liderazgo dentro de la misma. Finalmente, plantearemos algunas conclusiones. 

Configuración y ¿autonomía? de la Alianza del Pacífico

 Después de la Guerra Fría, las regiones empiezan a cobrar importancia debido a la dualidad entre la globalización y unipolaridad dado que los “hegemones” carecen de interés por asumir ciertos costos en materia de seguridad y optan por otorgar espacios de autonomía a las regiones (Kelly, 2007). Esto va a permitir que surjan liderazgos regionales y una  nueva configuración de poder regional y jerarquía internacional. Y el declive de los Estados Unidos, así como el auge y crecimiento de países de la región Asia-Pacífico, contribuyeron en este sentido. 

El concepto de región ha venido variando y ya no se mira exclusivamente por sus límites geográficos, sino que tiende a ser socialmente construido, en lo cual la identidad juega un importante papel. Su autonomía podría ser una fase transitoria, de reacomodamiento del sistema internacional, y también del declive de los Estados Unidos. 

Dentro de una tendencia a conformar regiones y subregiones, en América Latina los primeros 10 años del siglo XXI fueron testigo de la creación de grupos como la UNASUR, el ALBA, la CELAC y la Alianza del Pacífico. Algunos de ellos, como el ALBA y la UNASUR, con el liderazgo de Venezuela y Brasil y con un multilateralismo defensivo; pero otros, como la Alianza del Pacífico con un multilateralismo cooperativo y un liderazgo compartido.

 En este contexto, en el 2011 se crea la Alianza del Pacífico integrada por potencias regionales de diferente rango: México, Chile, Perú y Colombia, con el objetivo de avanzar hacia el libre flujo de bienes, capitales, servicios y personas. Se autodefine como un mecanismo de integración económica con el objetivo de impulsar el desarrollo, el crecimiento y la competitividad de las economías y de convertirse en una plataforma de articulación, política, integración económica y comercial con proyección al Asia-Pacífico.

 La Alianza del Pacífico es una región socialmente construida en la que no todos sus países miembros son limítrofes pero a la que sí la unen vínculos ideológicos y de posiciones neoliberales, aperturistas, siendo todos ellos partidarios de un regionalismo abierto. Aunque la conformación de este grupo es muy reciente y resulta temprano hacer un análisis sobre sus resultados, resulta pertinente analizar los diversos intereses que sus miembros tienen en su participación, su relación con Estados Unidos, y eventual acercamiento de Brasil a este grupo de integración y cooperación. 

Los países de la Alianza del Pacífico son cercanos a Estados Unidos, tienen tratados de libre comercio con esta potencia que a su vez ve la Alianza como un medio para reacomodarse en América Latina y hacerle contrapeso a otros grupos regionales y a países como Venezuela. En su conformación, factores externos -como Estados Unidos, globalización, desarrollo y posicionamiento del Asia Pacifico…- y la posición de élites gubernamentales en asocio con el sector empresarial, resultan fundamentales. 

La relación de los países de la AP con Estados Unidos ha sido cercana y se mueve entre dos lógicas: la de la aquiescencia y la de la autonomía (Rusell y Tokatlian, 2013). México y Colombia son los más cercanos a esa potencia. El primero ha experimentado un sostenido crecimiento económico en la última década. Según estudios de Goldman Sachs, para el año 2020 el país azteca estará entre las 6 mayores economías del mundo. Su comercio con Estados Unidos abarca mas del 85% y entre 12 y 16 millones de mexicanos residen en ese país. De esta forma, México resulta estar estrechamente vinculado al devenir de su vecino del norte y, en el plano interior, se encuentra sumido en graves problemas sociales y políticos, de manera tal que posee limitados márgenes de acción para formular una política exterior con mayor nivel de autonomía. 

Algo similar se podría decir de Colombia que, desde la década de los 20 del siglo XX, fomentó un Respice Polum de su política exterior, que posteriormente al finalizar ese siglo, analistas internacionales se refirieron a una “intervención por invitación”, impulsando programas como el Plan Colombia que generó desconfianza en los países vecinos. Durante los últimos años, en el plano económico muestra un buen desempeño y según cifras de la CEPAL, para el período 2015-2017 se proyecta un crecimiento colombiano del 4.7 por ciento (CEPAL, 2015), y otras proyecciones le calculan un crecimiento del 3.5 por ciento.

 Por su parte, Chile y Perú han experimentado en el último lustro unas desgastantes relaciones vecinales tras las respectivas demandas ante La Haya a Chile por parte de sus vecinos, si bien este conflicto no ha escalado más allá de retiros momentáneos de embajadores y agendas paralizadas. A su vez, Chile posee una política exterior estrechamente ligada a la promoción económico-comercial. A partir de la llegada del gobierno de Michelle Bachelet, ha intentado acercarse al resto de los esquemas de integración en un esfuerzo de hacer converger su participación tanto en la Alianza del Pacífico como en el MERCOSUR, con una visión pragmática. Se debe tener presente que Chile posee una clara tradición integracionista contando con importantes personalidades, -Felipe Herrera, Aníbal Pinto, Osvaldo Sunkel, entre otros, que en su época influyeron en los estamentos intelectuales y políticos sobre la necesidad que el país ocupara un rol destacado en su formulación y desarrollo. 

La Alianza del Pacífico presenta una identidad que va más allá de ser países con una vertiente hacia el Mar Pacífico, y los une vínculos ideológicos, un modelo de desarrollo y un creciente interés por fortalecer relaciones más profundas entre ellos y con la región Asia-Pacífico. Su conformación se enmarca dentro de un nuevo multilateralismo latinoamericano. 

Nuevo multilateralismo, geoestrategia y jerarquía de poder en la alianza del pacífico

Asistimos a una nueva arquitectura multilateral y de gobernanza regional, que responde a cambios ocurridos a nivel del escenario regional e internacional y a la búsqueda de un nuevo multilateralismo más diverso, flexible y autónomo, y con la participación de actores no gubernamentales. 

El declive y desinterés de Estados Unidos en América Latina, el florecimiento económico de algunos países del Asia Pacífico, y la búsqueda de nuevos modelos de desarrollo en la región, condujeron a un nuevo multilateralismo y regionalismo, que vincula más estrechamente lo económico con lo político, es más autónomo y ágil, aboga por un nuevo papel del Estado y de la sociedad, y una diversificación de los vínculos internacionales latinoamericanos. Pero, que presenta sus particularidades. 

Referirnos a la integración o unidad latinoamericana resulta utópico debido a la fragmentación de la región. Una América Latina con diferentes modelos de desarrollo y sobre todo diversas concepciones en materia de integración. Hay países como Venezuela y Brasil que se refieren a una integración política como antesala a la económica, otros que descartan la presencia de Estados Unidos, los hay también que utilizan la asociación para ascender en la jerarquía de poder regional, y/o acercarse a América Latina. Es por ello que resultan más viables aquellos grupos integrados por pocos países, aunque no todos ellos sean limítrofes. Y es que hay una tendencia a conformar regiones socialmente construidas. Hoy en día, ésta es algo más que defensa y territorialidad, y se orienta a la asociación con identidades, valores e ideología compartida.

Por otra parte, se observa una crisis del viejo multilateralismo en el que el Estado era el principal actor unitario de las relaciones internacionales y en el que las amenazas a la seguridad eran estatales y se imponía un multilateralismo defensivo que apuntaba a protegerse de otros actores estatales. Era pues, un contexto de Guerra Fría, de bipolaridad entre los Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, en el que se crearon organismos multilaterales como la OEA y las mismas Naciones Unidas. Y por ello es que también, estos regímenes internacionales vienen buscando una modernización y adaptación a las nuevas condiciones internacionales e intereses de los países. Pero el sistema internacional fue cambiando. Estados Unidos descendió en la jerarquía de poder mundial y ascendieron países como China e India que buscan acercarse a nuevas regiones, en particular América Latina, buscando materias primas y nuevos aliados para propiciar una multipolaridad. 

De manera simultánea, surgieron actores diferentes al Estado que en muchas ocasiones desempeñan un papel más activo, bien sea en colaboración o confrontación, dando lugar a una diplomacia paralela y a la conformación de nuevos regímenes internacionales. Dentro de ellas, el sector empresarial ha desempeñado un importante papel caracterizado por una diplomacia colaborativa con el Estado y que construye canales múltiples de interconexión con otros países. 

El viejo multilateralismo tuvo su origen en un contexto diferente al actual y entró en crisis porque se le dificultaba afrontar las nuevas amenazas a la seguridad. Enfatizaba más en elementos externos como la presencia e injerencia de Estados Unidos, y de manera estática y reactiva, en su conceptualización; privilegiando lo geográfico –en términos de vecindad- y lo histórico. Por su parte, en el nuevo regionalismo, la escuela crítica enfatiza en elementos vinculados con la coherencia, la identidad y la resolución de conflictos. Se refiere a un regionalismo duro y suave, también poroso (Katzenstein, citado por Kelly, 2007) e interdependiente.

El nuevo multilateralismo como modelo de desarrollo e integración contempla además de los económico y comercial, una agenda social y sectorial en temas como el energético, la infraestructura y el medio ambiente, entre otros, en el que la sociedad constituye un actor de la integración. En este sentido, trata de remediar las fallas de los modelos anteriores y aboga por un mayor contenido político, social y democrático, en el que los actores no gubernamentales desempeñen un importante papel.

 Con esta nueva mirada se busca un proceso de integración y/o de cooperación que una y no fragmente, y sobre todo, que disminuya las diferencias económicas dentro de la región y en cada uno de los países; y que, a su vez, supere la visión netamente estatista de conformación de los grupos de asociación, dándole participación a la sociedad civil, y construyendo vínculos con otras áreas geográficas. 

Es así como podemos diferenciar dos tipos de nuevo multilateralismo. El primero es el postliberal (Serbin, 2012; Sanahuja, 2012; Legler, 2011; Briceño, 2012) que es defensivo, anti hegemónico, estatista y contestatario, que trata de hacerle un contrabalanceo a los Estados Unidos, siendo más político, autónomo y buscando construir nuevas alianzas. El segundo es el liberal que es más comercial, aperturista y con una ubicación geográfica hacia el Pacífico, a diferencia del primero que es andino y caribeño. En el liberal ubicamos la Alianza del Pacífico, que tiene su origen en el Arco del Pacífico latinoamericano, y que varía según su ubicación en la jerarquía de poder regional.

Colombia, Chile, México y Perú hacen parte de la Alianza del Pacífico, creada el 28 de abril de 2011, formalizando su acuerdo el 6 de junio de 2012, con la suscripción del Acuerdo Marco en Paranal, Chile. Estos cuatro países se basan en un modelo de desarrollo aperturista y de regionalismo abierto. México busca hacer contrapeso a la relación estructural con Estados Unidos, mientras que Colombia se acerca tanto al Asia-Pacífico como a países del Pacífico latinoamericano. A su vez los cuatro países le hacen balanceo a Brasil y al ALBA. No cuestionan el ordenamiento internacional, como si lo hace Venezuela y Brasil que se muestran partidarios de la multipolaridad a diferencia de los miembros de la Alianza del Pacífico que son más partidarios de fortalecer relaciones bilaterales en un marco de regionalismo abierto.

Chile tuvo una inserción temprana en la región Asia-Pacífico, a diferencia de Colombia que se interesa de manera tardía (Ardila, 2012). Hace parte de la APEC, y presenta un marco institucional con varios países asiáticos. A su vez, a nivel interno, ha desarrollado en la región del Pacífico, su infraestructura vial y portuaría. México y Perú también se han proyectado hacia el Pacífico e integran la APEC, foro económico al que Colombia no ha ingresado formalmente, pero que integra grupos de trabajo como el energético. México busca equilibrar su relación con Estados Unidos, con un interés hacia esa región desde hace muchos años, al igual que el Perú. 

Chile tiene firmados tratados de libre comercio (TLC) y acuerdos de asociación económica con 51 países: Colombia, 15 TLC que implican casi a una cincuentena de países; y México, 10 TLC con 45 países, buscando fomentar el comercio intrarregional. Para el país azteca, la diplomacia económica constituye uno los pilares de inserción internacional, para lo cual cuenta con el apoyo de la población. A diferencia en los otros tres países, se debate acerca del tipo de modelo e inserción que más conviene, lo cual dificulta su aplicabilidad. 

Durante muchos años, Colombia descuidó su diplomacia económica e institucional, y cerró embajadas en Asia-Pacífico al contrario de lo que hicieron otros países latinoamericanos. Brasil tiene 16 Embajadas, Chile 12, México 11, Perú y Colombia 10. El gobierno de Juan Manuel Santos inició un proceso de reapertura de algunas de ellas como la de Indonesia, Singapur y Tailandia. Hoy en día, los cuatro países comparten oficinas comerciales con Chile en ciudades como Shanghai. Sin embargo, el esfuerzo hasta ahora realizado es insuficiente, y a veces da la impresión de que su interés hacia esta área geográfica es más retórico que real. Colombia carece de una presencia económica e institucional continua y efectiva en esa región. 

Los cuatro países se muestran también partidarios del multilateralismo, buscan una mayor interdependencia y comparte un liderazgo por medio de la Secretaría Pro tempore que pasó recientemente, de México al Perú. Esta identidad los ha llevado a convertirse en el enlace y puente con los países de la región Asiática.

“Interdependencia”, liderazgo y multilateralismo cooperativo

La interdependencia económica y política en América latina es baja, y también lo es entre los países miembros de la Alianza del Pacífico. Sus economías no son complementarias, hay balanzas comerciales deficitarias que preocupan a países como Colombia, y obstáculos vinculados con la deficiente infraestructura y proyectos que dependen del gobernante de turno. La cooperación e interdependencia entre ellos y con otros países, denominado el multilateralismo cooperativo, incluye valores e ideas compartidas, la búsqueda de consenso, y la interacción con diversos actores de la sociedad civil. 

Por otra parte, los países y grupos regionales responden de diferente manera a la inserción multilateral y al liderazgo. Los hay defensivos, confrontacionales y cooperativos. Los miembros de la Alianza del Pacífico buscaron una inserción externa más hacia afuera de Latinoamérica que hacia la misma región, sobre todo porque sus economías no son complementarias. Son cooperativos y en menor medida defensivos. Su mayor potencial se orienta a la construcción de cadenas productivas para insertarse conjuntamente en la economía global. 

Si examinamos la interdependencia y la cooperación, vemos que ha crecido, aunque la tendencia económica y comercial no es similar para todos los países. La interdependencia la podemos clasificar en dos niveles: el primero, el institucional y académico, y el segundo, el económico y comercial.

Lo institucional y académico

Frente al primer nivel, han habido avances muy notorios que conducirán a construir confianza y proponer muchas más acciones conjuntas. La Secretaría Pro Tempore colombiana (junio 2013-junio 2014) lideró la consolidación de la plataforma de movilidad estudiantil con cuatro convocatorias exitosas y 444 becas otorgadas a estudiantes, investigadores y docentes de los países que componen la Alianza del Pacífico. A su vez, firmó un Memorando de Entendimiento sobre vacaciones y trabajo, el cual permite a los jóvenes estudiantes de Chile, Colombia, México y Perú, ingresar como turistas a cualquiera de estos países y efectuar actividades remuneradas en los períodos de vacaciones. 

Con el objetivo de facilitar la movilidad de los ciudadanos de la Alianza del Pacífico, fueron eliminadas las visas de turismo y las visas para empresarios en desarrollo de actividades de negocios no remuneradas, por parte de México y Perú. De manera complementaria se editó la Guía del Viajero de Alianza del Pacífico, dirigida a los viajeros originarios de los cuatro países, la cual contiene datos de interés y recomendaciones útiles como información migratoria, consular y ubicación de embajadas, entre otros. También se impulsó la profundización de la Plataforma de intercambio de comunicación migratoria, que permite el flujo de información en tiempo real entre las autoridades migratorias, de forma tal que se facilite el tránsito entre los cuatro países. 

De igual manera, se fomentó la asistencia consular en aquellos lugares donde no hay representación diplomática o consular de su país de origen, y se identificó el turismo como gran potencial. Para su promoción se elaboró una cartilla con los principales destinos turísticos de la Alianza del Pacífico; se diseñaron paquetes de viaje conjuntos; se realizaron encuentros de operadores turísticos de los países miembros; y se participó de forma conjunta en IMEX (Meetings, Incentives, Conferences and Exhibitions) una de las ferias de turismo de incentivos y reuniones más importantes del mundo. La eliminación de las visas contribuyó en el incremento del turismo intra-Alianza. 

Dándole continuidad a estos proyectos, la Secretaria Pro tempore de México que terminó en julio de 2015, enfatizó en programas de cooperación e intercambio de información. A su vez lanzó la quinta convocatoria del Programa de Becas y la celebración de actividades de cooperación en materia deportiva y cultural. Lo anterior, con la finalidad de generar una agenda en temas prioritarios e identificar las áreas de interés según los cuatro pilares del mecanismo: libre movilidad de personas, bienes y servicios, capitales, y cooperación.

A su vez, se estrecharon vínculos con los 32 países observadores de la Alianza y se fortaleció el diálogo con otros esquemas de integración exitosos como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ANSEA), el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico y la Unión Europea. Con ANSEA tuvo un primer acercamiento durante el 69° período ordinario de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, en el mes de septiembre de 2014. El intercambio estudiantil y el involucramiento de los sectores privados fueron identificados como los principales temas de cooperación. También, los cancilleres de la Alianza del Pacífico sostuvieron un primer encuentro en Colombia (noviembre, 2014) con sus homólogos de los países miembros del Mercosur, el cual permitió conocer con mayor detalle las actividades que cada mecanismo desarrolla, información indispensable para diseñar futuros programas de colaboración en áreas de interés mutuo.

Los miembros de la Alianza del Pacífico pretenden interconectar los cuatro países, basándose en un mayor conocimiento y acercamiento con el objetivo de intercambiar experiencias y vincularse de manera conjunta a otras áreas geográficas y grupos regionales. De ahí la eliminación de visados y los intercambios de estudiantes y profesores entre sus países miembros. En este sentido también han cooperado, compartiendo embajadas y oficinas comerciales. A partir de los acuerdos de la Alianza, funcionan sedes diplomáticas compartidas en Ghana (entre los cuatro países), Vietnam (Colombia y Perú), Marruecos (Chile y Colombia), Argelia (Chile y Colombia), Azerbaiyán, (Chile y Colombia), la Misión Diplomática en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico -OCDE- (Chile y Colombia) y en Singapur (Colombia y México).

Lo económico y comercial

En cuanto al segundo nivel, el económico y comercial la interdependencia continua siendo baja aunque ha mejorado. El intercambio comercial entre sus miembros es una situación preocupante. Para Colombia, la balanza comercial con México ha sido desfavorable y tiende a empeorar como lo han manifestado diversos gremios económicos, principalmente los agrícolas. El comercio se concentra en la venta de automóviles con cerca de un 20% y las importaciones son principalmente aceites de petróleo. La balanza comercial es deficitaria para Colombia en más de $5.400 millones de dólares, con una balanza comercial de US$ 7.065.100. El comercio de México se dirige principalmente a Estados Unidos, en más de un 80% y tan sólo el 2.2 % a Latinoamérica y el 1.1% a Colombia. Se teme que el Protocolo Comercial suscrito en febrero de 2014 empore la situación.

En cambio, Colombia presenta balanzas favorables con Chile y Perú. En el 2014 se avanzó en varios proyectos como el energético. La cooperación con estos países resulta fundamental debido a su proyección temprana hacia la región Asia-Pacífico, a su pertenencia a la APEC y OECD, grupos a los que Colombia desea ingresar.

Por otra parte, se viene realizando análisis de la proyección económica de la Alianza. Un estudio del BBVA de junio de 2015 muestra sus potencialidades comerciales no sólo con base en lo que se pueden vender entre sí los países miembros de la Alianza, sino en lo que a mediano y largo plazo se estima que demandaría el mercado mundial. “Hay 97 sectores posibles, entre los que producen bienes intermedios y de capital, y bienes de consumo que se pueden aprovechar. En cada país hay entre 4 y 8 de bienes intermedios y entre 6 y 8 de bienes de consumo”. 

Hay que destacar que para la identificación de los sectores potenciales no se tuvieron en cuenta aquellos que ya manejan cada uno de los cuatro países. En consecuencia, entre las ramas de la economía colombiana no aparecen ni productos minero-energéticos (petróleo, gas, energía), ni agrícolas tales como el café, las flores o el banano. Tampoco se incluyeron las materias primas. Esto, debido a que se trata de un tipo de productos donde los sectores con mayor potencial ya están más identificados: Chile, salmón, frutas, cobre; Colombia con petróleo, hierro, acero, cinc; México con petróleo, y Perú con metales. Deben buscar producir bienes intermedios y de capital, como fungicidas, papel y cartón, maquinaria y material eléctrico, entre otros. También la producción de bienes de consumo, como azúcares y artículos de confitería; perfumería y cosmética; medicamentos y otros productos farmacéuticos. De igual manera, habría margen para desarrollar las líneas de prendas y complementos de vestir; preparaciones alimenticias, incluyendo las que se hacen a base de café; telas, hilados y cuerdas; vehículos y sus partes, y papel y cartón con todas sus manufacturas. 

Desde esa perspectiva, se deben construir ‘cadenas de valor’ que permitan a cada país de la Alianza hacer parte de un engranaje que, al final, convierta a este bloque de naciones en un gran exportador. La expectativa de que la Alianza Pacífico sea un trampolín para impulsar el comercio exterior de los cuatro países se basa, en parte, en los caminos que ya han recorrido. Pero no solo lo comercial sino también otros aspectos como el científico que beneficiaría a toda la región. 

Por otra parte, se destaca el Consejo Empresarial de la Alianza del Pacífico –CEAP, que está conformado por representantes del sector privado designados por los Presidentes de los cuatro países y que promueve el diálogo y la retroalimentación en temas claves entre el Gobierno y el sector privado. 

A su vez, se reconoce que las Pymes son el tipo de empresa prevalente en la Alianza del Pacífico, y por lo tanto, se creó un Grupo Técnico encargado de compartir mejores prácticas para su fomento. Así mismo, se mejoraron los estándares regulatorios para fomentar el comercio y el crecimiento económico y avanzar en la definición de protocolos para el intercambio de información tributaria, bajo los más altos índices internacionales, para fomentar la transparencia de las operaciones que se realizan en economías cada vez más integradas. 

Conscientes del gran potencial que tiene la Alianza del Pacífico en materia de comercio agrícola, se adelantan trabajos encaminados a promover las exportaciones del sector entre nuestros países y frente a terceros mercados. Complementario a estas acciones, se desarrolló un mecanismo para el intercambio de información en materia de insumos agrícolas, el cual permitirá contar con mejores elementos para la toma decisiones que faciliten el acceso de los agricultores. 

Finalmente, vale la pena resaltar el Mercado Integrado Latinoamericano (MILA), compuesto, inicialmente, por las bolsas de valores de los mercados de Perú, Chile y Colombia. Inició operaciones en mayo de 2011 con la finalidad de integrar los mercados de capitales de los tres países, y así, dar a los inversionistas de terceros países una mayor oferta de valores y emisores desde una bolsa unificada. Ésta representa grandes esfuerzos de integración para la Alianza del Pacífico en la búsqueda de una mayor competitividad económica, no sólo en la región sino en el mundo. En agosto de 2014, la Bolsa de Valores de México se adhirió. Con el ingreso del país azteca se sitúa el MILA casi al nivel de Brasil en capitalización bursátil (cantidad de emisión de acciones), configurándolo como el segundo mercado accionario más importante de la región. 

Teniendo en cuenta las anteriores consideraciones, podemos señalar que la Alianza del Pacífico ha conseguido posicionarse como uno de los grupos de mejor rendimiento en el PIB sólo superado por los BRICS y la ANSEA. Esto evidencia la seriedad a la que apunta la organización y la voluntad de sus Estados miembros de constituirse en el puente con la región del Asia-Pacífico para hacer de este reto una realidad exitosa a mediano plazo.

A manera de conclusión

La importancia geoestratégica de la Alianza del Pacífico radica en sus capacidades y posicionamiento en la jerarquía de poder regional y la posibilidad de ser puente de América Latina con el Asia-Pacífico. Las características de sus miembros y el debilitamiento de países que ejercieron un liderazgo regional como Brasil y Venezuela, contribuyen en este sentido. 

En una Latinoamérica fragmentada, muestra más fortalezas que otros grupos regionales, y éstas se enmarcan en su identidad, ideología y relacionamiento con Estados Unidos, aunque varios de ellos presentan un acomodamiento a los intereses norteamericanos, combinando así, elementos ideológicos y pragmáticos. La Alianza hace parte de la transición que traviesa ese nuevo multilateralismo y fomenta un multilateralismo cooperativo, complementario y/o contrario a ese multilateralismo defensivo y hegemónico que abogan otros organismos regionales. 

América Latina muestra un creciente interés por países asiáticos, y a su vez China, India, Corea y Japón han venido aumentando su presencia en América Latina haciéndole un contrapeso a la tradicional hegemonía norteamericana. De ahí el temor estadounidense y su interés por re-acercarse hacia América Latina. Y la Alianza del Pacífico podría ser el medio y la punta de lanza para ese reacomodo. 

Las inversiones asiáticas aumentan, principalmente las chinas, en Brasil, Argentina, Perú y Venezuela. No obstante, se observan obstáculos vinculados con la infraestructura, la educación y la desigualdad, mostrándose diferentes velocidades en la inserción de cada uno de los países de la AP en la región Asia-Pacífico, así como diverso desarrollo en las regiones nacionales con vertiente hacia el Pacífico. 

Con el objetivo de profundizar las relaciones de la Alianza del Pacífico como grupo con el Asia en su conjunto o a nivel bilateral (Alianza país), se debe avanzar en la interdependencia, que si bien a mejorado en el plano comercial, continúa siendo baja, aunque sí han crecido las inversiones de Chile en Perú y Colombia; de México en Chile y Perú, siendo las colombianas más diversificadas. De todas maneras deberá vencerse esa desconfianza que existe entre diversas economías de la AP, bien sea por el tamaño y/o la baja complementariedad. A su vez, a diferencia de otros organismos, existe un gran interés del sector privado de fomentar relaciones comerciales con esa región. 

La fragmentación latinoamericana contribuye a que se fomenten grupos afines, y países que pertenecen a varios organismos dando lugar a nuevos esquemas de cooperación. Este nuevo multilateralismo que se construye, atraviesa una transición en la que la institucionalidad constituye una contradicción, pero también un gran reto. Si queremos que dichos grupos continúen deberán construir instituciones sólidas. 

Colombia es el país mas vulnerable dentro de la Alianza del Pacífico debido a características externas e internas. Su cercanía y alianza con Estados Unidos obstaculizó su presencia y proyección hacia otras áreas geográficas como la asiática. A su vez, su economía se muestra desprotegida frente a otras como la mexicana, y a nivel interno, el bajo desarrollo de la región del Pacífico Colombia y los problemas de seguridad, entre ellos el conflicto interno, dificultan su proyección hacia la región Asia- Pacífico. 

La Alianza del Pacífico también busca fortalecer vínculos y cooperación entre los países que la integran, y con América Latina en general. Durante los últimos años, Chile ha tenido relaciones estrechas con la Nueva Izquierda aunque tuvo vínculos difíciles con los Kirchner, Morales y Chávez oponiéndose al ALBA. Las diferencias con Venezuela llevaron a Chile a oponerse al intervencionismo de ese país, solicitó el retiro del Embajador en Caracas y se opuso a la candidatura de Venezuela al Consejo de Seguridad en la calidad de miembro no permanente (Pérez Llana, 2008). Suramérica no ha sido fácil para Chile, lo ha sido la Unión Europea y Asia-Pacífico. Hoy en día aboga por un acercamiento de la AP a MERCOSUR, lo que permitiría, a su vez, el estrechamiento de vínculos entre México y Brasil.

La nueva correlación de fuerzas, por una parte la nueva izquierda, y por la otra, el liderazgo y los interés de Brasil, llevaron a Chile a buscar nuevos aliados y a profundizar las relaciones con Colombia y México. Con Cuba y Venezuela se dieron diferencias ideológicas apoyando disidentes en Cuba aunque no llegó a darse un enfrentamiento mayor y más directo. Usa a México para hacerle contrapeso a Brasil y al ALBA. También a Colombia y a la Alianza del Pacífico. En este sentido, Chile compite con Brasil y Venezuela, y le hace un contrabalanceo al ALBA, mientras que Colombia coopera con ellos desde el 2010, cuando Juan Manuel Santos llega a la Casa de Nariño. Ambos, tanto Chile como Colombia, fomentan nuevas alianzas y profundizan sus relaciones entre ellos, y con México. La interdependencia entre los miembros de la Alianza ha venido profundizándose, pero aún falta mucho. 

La geopolítica ha sido una variable relevante en los lineamientos internacionales de los cuatro países. Chile y Perú, por su amplia vertiente hacia el Pacífico, han desarrollado una política marítima, concentrando su crecimiento en dichas zonas. En cambio, la región del Pacífico colombiana se encuentra atrasada a pesar de su gran riqueza ecológica, hidrográfica, minera y forestal. Es una zona muy deshabitada con una densidad de 5 habitantes por kilómetro cuadrado. Esta región tiene una participación del 15 por ciento en el PIB nacional, 10 millones de habitantes, un índice de pobreza que supera el 60 por ciento. A eso se suma que el 85% de la población tiene necesidades básicas insatisfechas, el 60% se encuentra en la pobreza absoluta, la cobertura en salud no logra el 30% y alcanza un 50% de analfabetismo. En Buenaventura el 80% de la población pertenece a estratos 1 y 2, según datos de Planeación y DANE. De alguna manera parecería que las diferentes administraciones poca atención le ha prestado al Pacífico colombiano. Y éste es un obstáculo para la inserción de Colombia en una región como la de Asia con un gran significado a nivel del sistema internacional. México teniendo también dos mares, desde los 80 enfatizó en el desarrollo social y económico del Pacífico, donde se encuentran puertos profundos como el de Lázaro Cárdenas y también Manzanillo, Puerto Vallarta y Cabo San Lucas, entre otros.

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